Sin Yanquis go-home


Cronica de una manifestacion incomprendida (Version completa*)

Mi amiga argentina no lo podía entender.

Sábado 4 de junio a la noche, en pleno centro de Tel Aviv: una marcha con miles de manifestantes de izquierda, ciudadanos israelíes judíos y árabes, con banderas y consignas a favor de "Dos Estados para dos pueblos, sobre la base de las fronteras del 67" y un llamado a Obama a presionar a Netanyahu a aceptar lo que a los ojos de los presentes y de gran parte de la población israelí es la solución que más refleja el propio interés israelí.

Por Shlomo Slutzky

Mi amiga argentina, turista casual en Israel pero muy interesada por la manifestación de una izquierda algo diferente de aquella en la que se curtió en el Buenos Aires de los setenta y hasta el día de hoy, no podía entender la explicación que se le ofrecía: «A diferencia de lo que ocurre en Latinoamérica y en la Argentina en particular», en Israel, la paz y no la guerra es revolucionaria y quien le dice «NO» a las propuestas de paz de Obama y la Unión Europea, no es patriota sino patriotero y no es valiente antiimperialista, sino que apuesta al perdedor con las vidas de muchos miles de israelíes y palestinos».

 

Pero a pesar de la buena intención y el buen castellano del que explicaba, mi  amiga -una biblioteca libertaria andante- no justificaba en su caso la frase hecha de «A buen entendedor pocas palabras”.

 

La explicación acerca de la comunidad de intereses –puntual, temporal, y circunstancial pero no por eso desaprovechable-, de los intereses del Imperio estadounidense con los de la izquierda y los sectores pacifistas israelíes en lograr una solución al conflicto israelo-palestino sobre la base de dos Estados, no le cuajaba a mi amiga. Ella, que se había iniciado políticamente gritando «Yanquis go home!!! Y no «Obama, please press».

 

«Frente al lobby pro-gobierno de Israel en los EE.UU. (AIPAC), que confunde apoyo a la seguridad del Estado con colonialismo opuesto a la ley internacional y al interés nacional israelí, la izquierda israelí mantiene un diálogo abierto con grupos como JStreet, respaldado ya por cientos de miles de judíos norteamericanos que apoyan los lineamientos de Obama para un acuerdo regional»

 

Así le explicaban a mi amiga cómo son las cosas en Oriente (Medio) mientras ella marchaba un tanto adentro un tanto afuera de la manifestación que avanzaba desde la Plaza en la que asesinaron al General retirado Itzjak Rabin por apoyar la paz, pasando por la calle Dizengoff,  donde se produjeron tantos atentados suicidas palestinos con decenas de muertos que produjeron a la vez sendas represalias israelíes, que cobraron otros tantos y tantos muertos, palestinos e israelíes.

 

El planteamiento sobre la paz más de tipo funcionalista que ético que había en las consignas dirigidas al gran público israelí («La paz es buena para los intereses de las clases necesitadas en Israel, para evitar muertes de nuestros hijos en guerras innecesarias, para invertir en los barrios pobres y no en las colonias en Cisjordania, para invertir en educación y no en entrenamiento militar, en lugares de trabajo y no en armamentismo»), le producían a mi amiga entre suspicacia y conocidos gestos de «anti-socialdemocracia».           

 

La paz podrá lograrse cuando la situación económica de las clases populares sea tan grave como para que salgan a luchar por la paz» decía nuestra amiga, sin entender que en esta región no todo pasa por proletarios que en los que madure algún día la conciencia que «no tienen nada que perder», sino que obliga a luchar por decisiones políticas  que corten el crecimiento de la colonización e la Cisjordania, que implica a cientos de miles de beneficiados que «tienen lo que perder»: Su cómoda casa y situación económica e las colonias de la Cisjordania, el orgullo que se sería golpeado, de retirarse Israel de los territorios ocupados.

 

Es así como nos acercamos ya al Museo de Tel Aviv, y mi amiga admitía que se trataba de una manifestación muy poblada, pero no con las consignas adecuadas. Desde los altoparlantes se escuchaba a la diputada del frente de izquierda MERETZ afirmando que el pueblo israelí no quiere más guerras y está sediento de paz y prometiendo que en la medida en que Netanyahu realice pasos históricos y valientes, recibirá el apoyo de MERETZ  pero también de la comunidad internacional.

 

Pero a esta altura, lo de «comunidad internacional» y los llamados a aceptar la ruta marcada por Obama hacia la paz ya le parecieron demasiado a mi amiga, que consideró las consignas –por lo menos- poco combativas.

 

Camino de regreso vamos comprendiendo que dos horas de manifestación por la paz en Israel, no siempre alcanzan para hacer entender a un visitante formado políticamente en Latinoamérica, la certeza de aquella vieja consigna de los movimientos sionistas socialistas de los setenta: «Solo la paz es revolucionaria en el Medio Oriente».

 

«Solo la paz es revolucionaria en el Medio Oriente», ya que la guerra -con sus erupciones concretas cada tantos años,  pero también la vida de israelíes y palestinos bajo el terror y la ocupación, la vida sin derechos políticos pero también la vida quitando derechos a semejantes – la guerra es la que retarda procesos internos –si se quiere «revolucionarios»- en las sociedades israelí y palestina.

 

La paz –que circunstancialmente es necesaria hoy también a los intereses de las potencias, desde EEUU y hasta la UE y Rusia- la paz será un disparador de batallas sociales y clasistas, hoy autocensuradas por la necesidad de «dedicar todos los esfuerzos a la lucha con el enemigo exterior»

 

«Solo cuando se agudicen las contradicciones los sectores explotados en Israel saldrán a exigir la paz» proclama unilateralmente su victoria sobre el guía local, que fracasara en sus intentos de explicar la realidad  israelí, no en términos latinoamericanos de los setenta,  a lo largo de las calles de Tel Aviv, en medio de una manifestación judeo-árabe con consignas como «Dos Estados Para dos Pueblos», o «Judíos y árabes, nos negamos a ser enemigos». Sin «Yanquis Gome Home», sino con un nada «revolucionario» llamado a Obama a presionar a Israel.

 

 Cansado el guía local de su explicación, se arrastra hacia su departamento en la ciudad y el país que eligió para vivir décadas atrás. Camina lamiendo sus heridas de una noche por la paz con los palestinos, pero con su amiga, una velada combativa.

 

* Version completa de la nota publicada anteriormente, bajo el título “Sobre patriotismo y antiimperialismo en Israel”.