"Haaretz", 22 de noviembre de 2023

Cada minuto de «Juntos Venceremos» juega a favor de Netanyahu y Ben-Gvir

El falso eslogan "Juntos venceremos” es repetido y difundido en todos los medios y en todos los discursos y esto, indudablemente, juega a favor de Netanyahu y de Ben-Gvir. Detrás de este slogan acecha un gran peligro, ya que la derecha fundamentalista no permitirá la recuperación de Israel.
Por Ofra Rudner. Traducción: Bemy Rychter

El eslogan «Juntos venceremos» no solo es infantil y falso, sino que también es peligroso. El gobierno, el ejército, los estudios de televisión y los letreros de neón en las paredes de los centros comerciales prometen al público israelí una ilusión que responde a los intereses de la coalición fascista y la extrema derecha. La búsqueda de una victoria imposible favorece a Netanyahu a continuar aferrándose a las riendas del poder y seguir su carrera infinita tras sueños (o pesadillas) de venganza. Es posible que Israel pueda recuperarse del trauma del 7 de octubre, curar sus heridas, pero demasiados indicadores conducen a la segunda opción: que la guerra nos hundirá más profundamente en la dictadura y en el derramamiento de sangre. La respuesta entre la primera y la segunda opción es si Israel entenderá y reconocerá los límites de su poder.

La ilusión de la victoria es la esencia de la falta de comprensión de las limitaciones del poder, principalmente porque el trauma del 7 de octubre no puede proporcionar una respuesta militar que satisfaga al público israelí. El hecho es que incluso después de más de 10.000 muertes en la Franja de Gaza, y después de que la mayoría de los gazatíes ya han emigrado de sus hogares y se han convertido en refugiados por enésima vez, Israel quiere más venganza. O, como dicen en la diplomacia pública israelí, la masacre del 7 de octubre no tiene una respuesta militar «proporcionada», porque ¿qué venganza sería «proporcionada» a la matanza de bebés con un cuchillo, el secuestro de niños y la violación de mujeres?

Itamar Ben-Gvir

Pero «ninguna respuesta proporcionada» también significa, irónicamente, que no habrá «victoria». Y la conclusión importante que surge de la «respuesta militar no proporcionada» es que el poder militar es limitado y no puede sanar o recuperar el aliento después del trauma del 7 de octubre. Por lo tanto, el regreso de los rehenes a casa es más importante y urgente que cualquier «victoria» militar imaginaria. Porque Israel no tendrá fortaleza moral, ni tampoco emocional, si sacrifica a los secuestrados en aras de la «victoria», y nada curará a la sociedad israelí del trauma si no devolvemos a los secuestrados rápidamente.

Desde el principio, la egomanía israelí lo llevó a donde llegó. Y no se trata solo de la petulancia del gobierno y de los altos mandos, sino también de la inversión desproporcionada del ejército en la seguridad de colonos provocadores en Judea y Samaria. Resulta que nuestro ejército regular no puede defender las fronteras legales de Israel cuando está ocupado asegurando extravagantes delirios mesiánicos más allá de la Línea Verde.

Y no hay forma de que la extrema derecha lo admita o acepte su responsabilidad. Por el contrario, siempre seguirá culpando a la izquierda de ser la que impide que las FDI conquisten más y amenaza a la «Unidad Judía».

Israel tiene un tiempo limitado de seguir «gozando» de la defensa militar, diplomática y moderada de Joe Biden. hay que tener en cuenta las elecciones presidenciales de Estados Unidos dentro de un año. Debemos poner fin a la guerra a tiempo, devolver rápidamente a todos los secuestrados y destituir a los que tienen el timón del poder.

La coalición Netanyahu-Ben-Gvir hará cualquier cosa para retrasarlo, porque sabe lo que le espera después de la guerra y no tiene ningún interés en el

«día después» por el que Biden se esfuerza. El «día después» probablemente incluirá un acuerdo con elementos moderados en el Medio Oriente y con la Autoridad Palestina, que Netanyahu recela. Y no hay duda de que los fundamentalistas de la derecha, incluidos sus portavoces mediáticos y las bandas violentas, rechazarán el acuerdo. Harán todo lo que esté a su alcance para arrastrar a Israel de vuelta al círculo de la venganza ilimitada.

Su plan es continuar los operativos militares para obviar cualquier posibilidad de acuerdo que llevaría a una nueva realidad geo política entre Israel y los Palestinos.

Netanyahu y la derecha fundamentalista no permitirán que Israel se recupere. No les interesa el día después de la guerra. Y cuanto más Israel sea conducida por la ilusión de la «victoria», más fuerte se volverá. Y cada minuto en el que el eslogan «Juntos venceremos” es repetido y difundido en todos los medios y en todos los discursos, juega a favor de Netanyahu y Ben-Gvir.

Ellos serán los Vencedores, y la mayoría sensata Perderá.