Juicio político a Juan José Galeano:

Hay que soltarle la mano al juez

Finalmente y después de esperar bastante, empezó el juicio al juez Galeano. El encargado de investigar el atentado a la AMIA, que acabo con la vida de 85 personas, tenía como misión encontrar a los responsables de esa masacre y llevarlos ante la justicia, y por esas raras parábolas que tiene la vida, terminó él mismo respondiendo ante un tribunal.

Por Roberto Moldavsky

El doctor Galeano no sólo no investigo, sino que destruyó una enorme cantidad de pruebas y el Tribunal Oral recomendó que fuese investigado por su mal desempeño en la causa.
El “juez” Galeano le pagó, además, 400.000 dólares a Telleldín, uno de los acusados y entregador de la Traffic con la que –aparentemente- se lleva a cabo el atentado, para que incrimine a otros policías (Ribelli entre ellos) y los haga responsables locales de la masacre.
Estimado lector, no crea que subestimo su capacidad o que creo que usted no se informa, o que no tome la pastillita de la mañana. Repito lo que ya dije antes: es necesario repetir por milésima vez qué ocurrió el 18 de julio de 1994 y quién es este personaje, y quizá de esta manera podamos entender por qué la conducción comunitaria no lo condena e, incluso, los familiares que acompañaron y legitimaron a estos dirigentes cobardes, tampoco hacen oír su voz y aparecen pocos de ellos en el tribunal.

“Son pocos y lo hacen por plata”

Memoria Activa es, una vez más, responsable que este encubridor haya llegado a juicio político.
Los argumentos son más que claros y se escucharon a través de Adriana Reisfeld, (su presidente) Diana Malamud y uno de los abogados de la agrupación, el doctor Jacoby.
No tendría sentido volver a cada uno de los argumentos que ameritan el castigo a Galeano o las escuchas de sus diálogos amistosos con el ‘gran Rubén’ (Beraja) luego del atentado a las Torres Gemelas, donde le pide que le haga lobby en el gran país del norte en la comunidad judía de allí, o los miles de “errores” que cometió en la causa.
No hace falta saber de derecho para pensar en una posible animosidad con la que Galeano desvió la investigación.
Lo que me indignó es su estrategia de defensa: “Memoria activa son pocos y quieren plata”.
Según el juez Galeano para pedir justicia hay que ser muchos, sino, no vale la pena.
Quizás la madre de Miguel Brú, o los padres de Cabezas, también deberían abandonar sus clamores de justicia ya que no son tan tantos ni los muertos ni los demandantes directos de justicia.

El segundo argumento me sonó a… – y a los judíos finalmente lo único que los mueve es la guita.
Ante una pregunta de este tipo que hizo el vacilante abogado de Galeano (el abogado puesto por el Estado porque el que tenía renunció) a uno de los testigos sobre su interés en demandar al Estado, los jueces lo interrumpieron diciéndoles que lo que se juzga acá es su desempeño y ninguna otra cuestión.
El abogado del indefenso Galeano se quejó y prometió pedir nulidad para todo lo actuado etc. etc.
Lo cierto es que sonó muy mal y me recordó a una película que ya vi varias veces y que desvía la atención publica hacia otro lado, embarra la cancha y despierta el antisemitismo que late, lamentablemente, en muchos corazones de nuestro país.

¿Dónde están mis hermanos?

La conducción de la DAIA es una continuación de Beraja, y no espero de Kirszenbaum (¿todavía no renunciaste Jorgito?) ni de su ladero, Julio Toker, absolutamente nada.
Los dirigentes de la AMIA, desde el atentado y hasta la fecha no son distintos, inclusive Kaul, que demostró ser el lobo con piel de cordero, no corrieron al doctor Avila de la causa y siguen atentos a la suerte de Galeano.
Increíblemente, quizá, los mejores testigos aparezcan de la misma comunidad.
Y aquí me quiero detener y pedirles por favor a los dirigentes que tengan un gesto de grandeza y renuncien, si no son capaces ni siquiera, de colaborar para que el principal encubridor de esta vergüenza esté preso.
Ya los familiares y amigos de las víctimas que los acompañaron y que sé del dolor que aun arrastran, que se alejen definitivamente de estos personajes y los dejen solos.
Y salgan a decir públicamente, o a declarar si es que se puede en el juicio, lo que piensan de Galeano.
Y para que no parezca ridículo e incoherente, me tomé el trabajo de rescatar párrafos de algunos discursos de los Familiares y Amigos de las Víctimas dijeron en distintos aniversarios del atentado.

En 1999:
“También queremos decirle al juez Galeano que con lo actuado hasta la fecha no es suficiente. Apenas una mínima parte de la causa está esclarecida. Exigimos que continúe profundizando la investigación. No vamos a cesar en nuestro reclamo hasta que se esclarezca la totalidad del atentado a la AMIA.

En 2000:
“…Estamos hartos de esperar. Al Juez Galeano le decimos que ya pasó mucho tiempo. La causa AMIA lleva seis años. Esta causa es como un árbol con muchas ramificaciones, y es muy duro llegar a todas las bifurcaciones. Pero el avance es muy lento. Los Familiares de las Víctimas le decimos: señor Juez, sólo nos sentiremos satisfechos cuando los culpables estén pudriéndose en la cárcel, estaremos conformes con lo actuado el día después, no antes…”

En 2002:
“El Juez Federal Juan José Galeano, no oye nuestros reclamos.
Parece sordo y mudo. No da las respuestas que la sociedad espera. Queremos que explique, doctor Galeano -rápida y públicamente- cómo fueron las negociaciones con Telleldín, qué pasó después del 10 de julio de 1994, por qué hace tanto que no aparecen pistas nuevas, qué espera para avanzar con la conexión internacional y qué está haciendo con las obstrucciones de la SIDE.
Usted dice que quiere tener un bajo perfil: usted ya se quedó sin perfil. Señor Juez, hace un año le pedimos que dejara de hacer la plancha, hoy le advertimos que comenzó la cuenta regresiva”.

Abraham Kaul, (ex Presidente de la AMIA), en 2004:
“… Galeano, Juez de la Nación. Que le pagó en forma ilícita, a Carlos Telleldin, el vendedor de la camioneta que explotó en nuestra Institución. Por ello y por otras irregularidades cometidas en la Instrucción, tambalea la causa AMIA. Él nos traicionó… ”

En 2004:
“… en lugar de profundizar pruebas genuinas para poder acusar a quienes estamos convencidos que son responsables como partícipes necesarios, lo que logró fue contaminar la prueba más importante que teníamos en contra de ellos.
Mediante la ilegalidad pretendió llegar a un resultado al que se hubiese arribado de todos modos por el camino correcto, y fue el motivo que originó nuestro pedido de juicio político.
Es por eso que, para nosotros, Galeano es culpable… ”

Representante de la DAIA, en 2004:
“Los funcionarios públicos, de los tres poderes, de organismos de seguridad e inteligencia, que por acción u omisión no cumplieron con su deber, no colaboraron, obstruyeron o desviaron la investigación, no pusieron a disposición todos los recursos del Estado, deben ser investigados y sancionados como corresponde. En particular, lo actuado por el juez Galeano, quien está siendo investigado en una causa específica, para determinar las irregularidades y eventuales delitos que pudieron haberse cometido”.

Hay que soltarle mano al juez Galeano para que se hunda en el mar de la impunidad que él mismo creó y no nos arrastre a nosotros en nuestra legítima búsqueda de justicia.
Que nadie olvide lo que dijo y lo que prometió (todavía estamos esperando caernos de espaldas gracias a sus descubrimientos).
Y que el dolor no sea la excusa para justificar nuestros errores.
Todos sabemos quién es Galeano, y hoy -después de 11 años- se acabaron las excusas.