Minorías:

Un rabino etíope en Buenos Aires

De visita por Buenos Aires, y con el fin de difundir la situación de los llamados “judíos olvidados”, el rabino etíope Yaffet Alemu se entrevistó con Nueva Sión. Actualmente son 120.000 etíopes judíos viven en Israel con problemas que no terminan de resolver su absorción a una sociedad que no los discrimina por su color sino por su cultura y formación. Sin embargo, los judíos etíopes cumplen sus responsabilidades para con el Estado y se esfuerzan por integrarse a una sociedad cosmopolita y difícil.

Por Bárbara Lichtman

¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentran los etíopes al hacer ‘Alia’ (proceso de radicación en Israel)?

Los emigrantes etíopes tuvieron que hacer un salto de casi 500 ó 600 años para ser parte del mundo moderno. También tuvieron problemas con el idioma que les genera problemas complejos en la vida diaria.
Toda esta compleja trama de dificultades, en la medida que no se atienda, se terminará creando una condición de odio entre hermanos. También existe un problema económico porque la gente que trabaja no recibe una remuneración adecuada.
El gobierno israelí tercerizó todos los trabajos a empresas contratistas, dándole a éstas un enorme poder de manejo discrecional con sus empleados.
Lo que dice la legislación israelí es que hay un salario mínimo, sin embargo a estas compañías no les importa. Los miembros de la comunidad etíope no conocen a fondo las leyes, y esa inocencia es aprovechada por las empresas contratistas. Por eso digo que la explotación es un fuente de odio entre hermanos.

¿Cómo recibe la sociedad israelí a los etíopes?

Sin ningún problema, a pesar de ello existen individuos que no los quieren tanto. Por eso no hay otra alternativa que luchar y defender los derechos propios.
Lo que me angustia es que hay grupos que hablan mucho de los derechos civiles pero se convirtieron en voceros políticos sin acciones concreta. Todas sus palabras quedaron sin contenido.
Nadie se preocupa de los grupos sociales más necesitados, y no estoy hablando solamente de los judíos etíopes. Como hombre religioso que soy, y en segundo lugar por el bien de Israel y los judíos etíopes, decidí fundar una organización que se llamamos ‘Movimiento Nacional para la Igualdad de Posibilidades’.

¿Cómo es la situación de los jóvenes etíopes?
¿Están más preparados para la integración que sus padres?

Una de las crisis tiene que ver con el proceso de integración.
Los jóvenes no se convirtieron en israelíes, pero tampoco conservaron su identidad de origen así que se quedaron en el aire.
La mayoría de los etíopes judíos son religiosos. El 85% estudia en colegios religiosos, sin embargo la mayoría de las escuelas que absorbieron a esta generación no lograron sostener la religiosidad de esta gente: un 45% de ellos deserta de las escuelas ortodoxas. Incluso en la escuela se les da un mensaje contradictorio diciéndoles que ellos no son tan religioso”.

En referencia a la deserción escolar, ¿se puede atribuir a que sus padres son analfabetos?

Ese es uno de los problemas. Los padres no tienen influencia en la educación de sus hijos. Los jóvenes no aprendieron nada de sus padres porque en el colegio les dicen que son primitivos y que deben adaptarse a la sociedad israelí. Esa misma juventud no recibió de sus padres la cuestión ética valorativa de respeto al ser humano. Se quedaron en un espacio vacío.

¿Cuanto judíos Etíopes hay en Israel y a qué se dedican?

Unos 120.000. Del los cuales el 90% se dedica a trabajos de limpieza y servicio. Junto con un grupo de amigos luchamos por la inmigración de los judíos de Etiopía y es por eso que, finalmente, este suceso se está completando. Cada mes llegan unos 300 etíopes.
Para absorber a esta gente, que nosotros sabemos cómo viven, hay que recibirlos como se merecen y en un pie de igualdad a cualquier otro ciudadano de Israel.