Crisis en la AP

Arafat destituye a Musa pero no calma a Abu Ala

El Presidente palestino, Yasser Arafat intentó apagar el incendio en la Autoridad Palestina (AP) destituyendo a su primo Musa Arafat como jefe de la seguridad general en la Franja de Gaza y Cisjordania y sustituyéndolo por el general Abdelrazik Majaide, quien se desempeñaba como responsable de la seguridad en Gaza. Su Primer Ministro Abú Ala, a pesar del cambio, insistió en que mantiene su renuncia y exigió a Arafat que acelere las reformas comprometidas.

Majaide -fiel a Arafat- tardó tres días en encontrar otro trabajo. Tendrá bajo sus órdenes a Musa, encargado desde ayer de la seguridad en la franja de Gaza. Una forma de contentar a los milicianos que, a los tiros, protestaron contra el nombramiento. El problema para Arafat es que Majaide también es escasamente popular en Gaza y que su primo continúa en un alto cargo. De ahí que las Brigadas de Mártires de Al Aqsa dijeran que la decisión sólo pretende «evitar las reformas».
En esta crisis, las luchas de poder entre la vieja y la nueva guardia palestina se mezclan con los deseos de reformas de un sector de Al Fatah, con las aspiraciones de las facciones armadas cara a la evacuación israelí y, sobre todo, con las ambiciones políticas y económicas del auténtico hombre fuerte en Gaza: el ex ministro de Seguridad Interior Mohamed Dahlan. Al caos tampoco es ajeno, como recordaba estos días el diputado israelí, por el movimiento de izquierda Yahad, Yossi Beilin, la destrucción sistemática -de parte de Israel- de las instalaciones de la AP desde el inicio de la Intifada.
“La culpa del caos y la anarquía en Palestina la tiene Israel por mantener su ocupación y no acelerar la descolonización de Gaza”, sentenció drásticamente Beilin.
A este valiente político que condenó, como toda la conmocionada sociedad israelí, el primer asesinato de un juez israelí, Adi Azar, del distrito de Tel Aviv, no le hace falta el diccionario. Pero es la excepción que confirma la regla.
Arafat colocó un parche a la hemorragia en Gaza, pero en Ramallah la crisis sigue abierta.
Abu Ala instó a Arafat a reformar seriamente los servicios de seguridad e hizo un llamamiento a todas las facciones, en Gaza, para poner fin a los enfrentamientos internos que dan vida a lo que ya se dio en llamar “La Intrafada”.
«Lo que ocurre en Gaza es peligroso. Nadie puede ganar esta batalla», declaró Abu Ala, quien instó a Arafat a «poner fin al caos bajo la premisa de nombrar a la persona adecuada para el puesto adec