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 ISRAEL
17/07/2017
No hay muro que pueda frenar un vicio tan tóxico
El impacto de la ocupación en la corrupción israelí

La corrupción resulta una forma de conducta deshonesta y antiética ejercida por una persona que se encuentra en un puesto de autoridad, usualmente con el objetivo de adquirir un beneficio personal de ello.
Por Edward (Edy) Kaufman *

Las investigaciones en América Latina han demostrado que existe un espectro entre las democracias y los regímenes dictatoriales, aunque ambos tienden a acercarse entre sí cuando la corrupción resulta rampante, y particularmente cuando, como bien dice la expresión hebrea, ‘’el pez apesta desde su cabeza’’. En una columna de opinión que publiqué en ‘’Forward’’ el 22 de mayo de este año, abordé sintéticamente las razones domésticas por las cuales se desencadenaron este tipo de hechos tan dramáticos al interior de Israel. En dicho artículo, busco propiciar una variable adicional a la explicación dominante: el régimen en los territorios ocupados palestinos se basa en prácticas corruptas que se originan desde y por el intercambio con Israel.
A lo largo de las últimas dos décadas, el deterioro de la calidad gubernamental se ha esparcido en varias esferas de la elite dominante: a un expresidente de Israel le fue concedida recientemente su liberación prematura tras años en prisión por delitos de violación y abuso sexual; un ex primer ministro sigue aún preso por delitos de corrupción financiera; un ex ministro de Finanzas fue liberado hace algunos años luego de haberse apropiado una porción de una donación para cubrir visitas grupales a Auschwitz y a Israel. Yo mismo no podía imaginarlo hasta leer un artículo de Ha’aretz del 23 de marzo de este año, fundamentando en evidencia documentada que en los últimos 20 años, 54 alcaldes y jefes de consejos regionales se vieron procesados judicialmente por hechos criminales (entre ellos se encuentran 7 árabes y 47 judíos, sólo una mujer alcalde y dos alcaldes consecutivos de la misma ciudad), comprendiendo desde la ciudad norteña de Kiryat Shemona en la Alta Galilea hasta la ciudad sureña de Dimona en el desierto del Negev.
Al momento de observar las tendencias en relación a las prácticas de corrupción, el rango incluye desde concesiones por grandes montos de dinero junto con privilegios, sobornos, fraude y vicios; hasta violaciones y abusos sexuales; beneficios de lujo, regalos, tratas y hedonismos, conexiones por favoritismos, nepotismo y promociones familiares; abuso de las ganancias personales y beneficios obtenidos de las contribuciones de los pagos de impuestos, y demás. Gradualmente, la elite dominante está siendo atestada por aquello con tanto olor como el perfume. Frecuentemente, aunque no siempre, el poder conlleva a la corrupción, y el poder a largo plazo incluso maximiza esta correlación.
En Israel, la interconexión de las distintas facetas fue usualmente caracterizada como la fusión entre riqueza, gobierno y medios de comunicación (lo que en hebreo rima: Shilton, Hon, Ve- Iton).
Hoy en día, el primer ministro además de ser un primus inter pares, el primero entre los iguales, también controla dos carteras adicionales: Asuntos Exteriores y Comunicaciones, con el objetivo final de controlar la radio y televisión pública, así como los negocios sucios con los diarios competidores (aunque el asesor legal de Gobierno sugirió que entregue el Ministerio de Comunicación a uno de sus más leales asociados de MK).
El generoso financiamiento del magnate de los casinos Sheldon Adelson al diario Yisrael Hayom, aquél con mayor circulación diaria en el país de forma gratuita, representa el fenómeno identificado por Benedict Anderson como el ‘nacionalismo a larga distancia’, situación en la cual la ‘influencia diaspórica’ tiende a apoyar a las políticas más extremas, a diferencia de las queridas por aquellos que viven en el epicentro del conflicto.

¿Por qué estoy tan enojado?
Nuestro actual primer ministro ha sido investigado por la policía una y otra vez por conductas de corrupción, incluyendo el haber recibido aproximadamente 200.000 dólares en regalos, conducta punible para representantes en cargos públicos; su esposa es culpable de maltratar a su personal doméstico; ambos padres e hijo llevan una vida lujosa sin negarse a recibir presentes valiosos, desde joyas hasta cigarrillos y champagne; vuelos en jets privados y vacaciones con los ricos y famosos en los mejores hoteles, y más de una sospecha de la implicación de las expensas de quienes pagan impuestos con el alto estándar de vida en su mansión privada. El ganador del Premio Nobel de Economía Milton Friedman, cuya filosofía económica resulta admirada por el primer ministro, patentó la frase ‘no hay tal cosa como el almuerzo gratis’, a lo que la opinión pública israelí asume de que éste es el caso de nuestra familia de tipo real israelí.
A pesar de que normalmente muchos de mis amigos me consideran amigable y sereno, ¿por qué frente a esto estaré tan enojado? Observando el panorama de forma más amplia, me pregunto a mí mismo, ¿cómo es que tantos primeros ministros israelíes tienen una residencia privada con pileta? ¿Y dónde se encuentra el resort más exclusivo de Israel? ¡En Cesárea! Podría tener sentido el hecho de alojarse en dicha mansión, atraer así a ricos y famosos y tener una residencia con pileta, ¿ero mantenido con el dinero recaudado por los impuestos?
El sobrenombre del primer ministro ha sido ‘Teflón’, y ninguna investigación prevé – justamente como una olla ardiente- una larga duración. En efecto, su período como primer ministro ha sido más largo que cualquier otro, incluyendo David Ben Gurión, el padre fundador del Israel.
Resulta positivo haber traído a Ben Gurión. Déjenme ser claros: la modestia y la transparencia no ha sido lo predominante en los partidos de izquierda o derecha: desde Ben Gurión y Arieh (Liova) Eliav en el Partido Laborista, con el gobierno de mayor liderazgo del kibutz como base con tendencia a la izquierda; hasta Menachem Begin como el líder de la Herut / coalición liberal con tendencia a la derecha e incluso el ala nacionalista de Yitzhak Shamir, todos entendieron el concepto de un ‘Estado Ejemplar’: que las ‘relaciones públicas de propiedad’ han significado una prioridad existencial para el País Judío recién nacido. No todos los partidos de hoy son corruptos, de hecho uno con un registro prolongado y admirable es aquél del ala izquierda Meretz Sionista que ha persistido desde 1948 con sus diferentes variaciones, así como también son los casos de la nueva dupla de partidos del centro.
Al momento de analizar a nivel individual quiénes componen la Kneset, resulta importante recordar que la mayoría de ellos no fueron investigados por corrupción ni considerados por la opinión pública como corruptos. Y aún el estereotipo de ‘político’ resulta problemático.
Cuando la popularidad de las profesiones israelíes es evaluada, la Kneset se lleva el menor porcentaje de popularidad con un 30%, lo que ha deteriorado a las instituciones gubernamentales. Muchos de los líderes pasados del partido dominante Likud, e incluso una cifra de los miembros del partido, quedan perplejos al ver cómo ‘la cabeza’ ha ido cambiando los estándares de comportamiento. Los buenos hábitos y la moralidad parecen ser ahora mayormente medidos mediante la reprimenda a un ministro por no llevar corbata en una reunión del Gabinete (cuando la norma en los años originarios era sólo llevar una camisa abierta), lo que así también ocurre ante el control del guardia respecto al largo de las polleras de las empleadas. Pero dejemos de lado lo anecdótico y pasemos a los patrones dramáticos de deterioro de la ética y la honestidad.

El crecimiento de la corrupción en Israel
Transparencia International, a través de un índice atinado y complejo, ha monitoreado por 20 años los niveles de corrupción (de menor a mayor) con la ayuda de asesorías de expertos. Israel, por primera vez nombrado en 1996 fue posicionado honorablemente con el número 14 a nivel mundial. Sin embargo, hacia 2016, décadas después, Israel cayó al puesto 28, situándose por debajo de Uruguay y Chile o de los Emiratos Árabes Unidos; y se ha acercado a Qatar. Un informe realizado por la OCDE en 2016 cataloga a Israel como el país con el mayor porcentaje de pobreza entre sus miembros.
Aproximadamente el 21% de los israelíes fueron encontrados viviendo debajo de la línea de pobreza, más aún que en países como México, Turquía y Chile. El promedio calculado por la OCDE resulta ser de un índice de pobreza del 11%. Además, Israel tiene la tercera brecha más amplia entre ricos y pobres dentro de las economías desarrolladas del mundo, por detrás de EE.UU. y México.
Nuestro primer ministro actual fue electo por primera vez en 1996 luego del asesinato de Yitzhak Rabin. Dicha elección se dio más allá del hecho de que éste guardó silencio en una reunión pública celebrada en Jerusalén previa al asesinato en la cual se difundió una imagen de Rabin vestido con el uniforme de la Gestapo. Al poco tiempo se las ingenió para llevar a la ruina a aquello que quedaba del Tratado de Oslo para la Paz. Su primer período al mando fue un verdadero fracaso, pero retornó al poder en 2008, aprovechando la dimisión de otro primer ministro corrupto, quien creció junto a él dentro del mismo partido.
En 1977, Rabin había tomado la decisión personal de resignar su cargo de primer ministro a partir de que su esposa había dejado 18.000 dólares en cuentas bancarias estadounidenses al momento en que Rabin fue Embajador en Washington DC, lo que no estaba permitido en aquél entonces por la ley israelí. Su integridad se encontró en juego y nadie lo desafió cuando se presentó nuevamente para convertirse en primer ministro por segunda vez para 1992. Por el contrario, luego del asesinato de Rabin cometido en 1995 por un religioso fanático -y estudiante de la Universidad de Derecho- se dieron a conocer ciertas expresiones de sus enemigos políticos como el ex primer ministro Yitzhak Shamir, quien no sólo se refirió al hecho como la pérdida de uno de los ‘mejores ministros de Defensa’ sino que también declaró que ‘acogerá su modestia y devoción al país’. Otros definieron a Rabin como ‘un hombre de integridad, honestidad, determinación y apertura mental’ o como ‘una persona realmente decente que se preocupa por la población’. Paradójicamente, ese mismo año, Netanyahu se impuso en una feroz elección sobre el sucesor de Rabin, Shimon Peres.
Volvamos a la realidad actual: Teniendo en cuenta el presupuesto actual para dos años, hay una asignación de 300 millones de shekels para ser distribuidos entre un puñado de los miembros de la Kneset, quienes reciben entre 10 y 80 millones NIS para ser distribuidos a su gusto, así como regalos personales hacia instituciones, los cuales generarán su dependencia y prometerán su apoyo en las primarias futuras.

La ocupación lleva a la corrupción
¿Por qué está ocurriendo esto? En el libro editado por mis colegas Daniel Bar Tal e Izhak Schnell, titulado ‘El Impacto de la Ocupación en Israel’, que fue recientemente publicado por Oxford University Press (también disponible en hebreo), contribuí con el artículo ‘El Impacto de la Ocupación sobre los Derechos Humanos en Israel’.
Es que junto con otros de mis colegas registré con gran detenimiento el deterioro de los estándares de democracia en Israel. En un libro coeditado con Shukri Abed y Robert Rothstein en 1993, en vísperas del Pacto de Oslo, podíamos enunciar la naturaleza maligna de la ocupación hacia otra nación, a la cual no le es permitida ejercer su derecho de libertad. Pensemos acerca del efecto ante el intento de frenar la rebelión de aquellos palestinos que pretendían poseer el derecho de alzar las armas en contra de la tiranía –lo que resulta familiar en la historia de Estados Unidos como una forma legítima de acción que ha sido desafiado militarmente- así como ahora lo es con la superioridad de las armas israelíes. Pero para prevenir un eventual levantamiento, nuestras fuerzas dominantes necesitan encontrar colaboradores, generados mediante sobornos, chantajes, amenazas, daños psíquicos o físicos u otras prácticas inmorales.
No es de extrañar que en nombre de ‘desafiar el sistema’ y mantenerse a flote, con un documento o un permiso, intermediarios que consigan acceso a un trabajo, a una educación o al uso de un hospital en Jerusalén Este, nuestros sistemas de seguridad hayan desarrollado modos sutiles de reclutar lo que nuestro léxico en yiddish ha llamado de forma despectiva ‘apestosos’. En efecto, ‘se necesitan dos para bailar tango’ pero aquél que lo liderará será el corrupto. Los términos ‘Wasta’ en árabe o ‘Proteksia’ en hebreo informal, resultan ser sinónimos y masivamente empleados en nuestra región.
La humillación como una norma de explotación y control se convierte en una cuestión gradualmente ascendente, los privilegios o castigos no están regulados por las ‘reglas legales’, los decretos pueden resultar más que arbitrarios en los territorios ocupados, pero las caprichosas y la obstinadas demandas del primer ministro se han convertido únicamente en una cuestión de gradualismos, encontrando así los pretextos adecuados.
A lo largo de tres generaciones a los nativos de Cisjordania les han sido negados groseramente sus derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales. Las aptitudes de supervivencia requieren la búsqueda de cualquier método, y así los palestinos degradados se han vuelto el centro de la cuestión. No es que los gobiernos de los demás países árabes ni los líderes al interior de los palestinos estén limpios de corrupción, pero nuestros gobiernos israelíes han sacado provecho de este terreno tan fértil.
La otra situación corrupta es aquella de los evidentes beneficios recibidos por el colono judío en comparación con la población palestina nativa, sea en términos del acceso al agua, la tierra, la libertad de circulación, la prisión prolongada sin juicio previo, y demás. Tomemos la Declaración Universal de Derechos Humanos, redactada por Rene Cassin, un honorable jurista judío y Premio Nobel de la Paz, y comparémosla con la situación de los judíos y árabes en los territorios palestinos. Si observamos punto por punto con total honestidad, notaremos las prácticas ilegales y denigrantes que se están llevando a cabo.
En el pasado, nuestra jurisprudencia intentó mantenerse firme ante el lento deterioro de los estándares de igualdad, pero la elite dominante hoy intenta y logra con éxito erosionar, la Declaracion de la Independencia de Israel, un documento constitucional que asegura la igualdad de derechos para todos los habitantes de Israel, sin distincion alguna. Adicionalmente, las Fuerzas de Defensa, la institución más respetada por la mayoría de los judíos israelíes, se ha debilitado por las condenas populares frente a sus manejos ilegales.
Al momento en que el populismo resulta una práctica común para vastos segmentos de líderes políticos, no es sólo la extrema derecha la que insiste en su inocencia frente a la muerte de un terrorista árabe que resultó mortalmente herido o bien en cuanto a la legalización retrospectiva de los asentamientos judíos en territorios palestinos privados, y mucho menos en el caso de aquellos territorios que no fueron anexados de forma alguna por la ocupación militar y por ende no formarían parte del Estado de Israel.

Es tiempo de decir dayeinu, ¡Terminemos con la Ocupación!
Aquí va una advertencia para nuestros hermanos y hermanas judíos de la diáspora: a menos que quieran mantenerse pasivos frente al resurgimiento del estereotipo antisemita de los judíos como usureros, complacientes y mentirosos, presten atención.
Parte de la iniciativa en ‘Judea y Samaria’ (el gobierno no había anexado oficialmente el área cuando su nombre ya había sido reconocido internacionalmente como Cisjordania o Ribera Occidental del Río Jordán), el reemplazo de los carteles en idioma árabe para Jerusalén del árabe original Al Quds al hebreo Yerushaliim, la eliminación de las fronteras previas a 1967 de los mapas oficiales y escolares, la Green Line, y prácticamente invisibilizar la diferencia entre los territorios ocupados e Israel. Claramente todos estos acontecimientos se encuentran atravesados por el objetivo de ocultar estos cambios, quizás incluso confundir y jugar con las nuevas generaciones de israelíes con respecto a lo que ha sido reconocido en términos de nombres y fronteras.
En efecto, mucho de ello ha sido confeccionado en conjunto con las asociaciones de los colonos, mediante acuerdos secretos y corruptos, y encubrimientos del Likud y de los miembros del parlamento judío. Los colonos les guiñan un ojo y los demás hacen la vista gorda, o bien de manera inversa. También cabe mencionar las historias corruptas de Israel Beteinu, miembros del partido Israel es Nuestra Casa que fueron descubiertos en un caso compuesto por enriquecimientos personales mediante la apropiación ilegal del dinero transferido a ‘sus simpatizantes’ entre los colonos.
Todo esto nos compete a quienes encontramos a la corrupción en todas sus facetas como un hecho repugnante y destructivo, dado que es nuestro deber alzarnos y brindar nuestro apoyo a las voces ya fuertes pero no lo suficientemente poderosas en Israel, que intentan denunciar o anunciar reiteradamente que la ocupación genera corrupción. Y por último pero no menos importante, resulta vital para los judíos de la diáspora y para las verdaderas amistades de palestinos tanto como de israelíes, poder ser capaces de diferenciar entre la discrepancia con un gobierno corrupto y el apoyo a la existencia del Estado de Israel como una nación en su conjunto.
Al día de hoy, como en el cuento de Blancanieves, la madrastra se encuentra preguntando: “Espejito, espejito, ¿Soy la más hermosa del reino?, refiriendo a que sería una vergüenza mentir, resultando mejor que nos digan la verdad de manera frontal; que en efecto la venalidad y perversión de este liderazgo israelí no le está proveyendo el orgullo y honor que los judíos merecen por todos sus aportes a la humanidad pasada y actual.
Corran la voz, escriban pública y directamente a Netanyahu para recordarle que el ‘Pueblo Elegido’ no estaba destinado a dominar a otras personas, sino a mostrar el camino que ‘proclame la libertad para nuestra redención’. Pónganse de pie y exclamen: ‘Basta es basta’. ¿Les suena familiar? No sólo por ser el lema recurrente de los discursos de Bernie Sanders. Sino que también resulta que el término en hebreo Dayenu (hemos tenido suficiente) es recitado reiteradas veces en la cena judía de Pesaj. Ahora, en el 50º Aniversario del Jubileo (en hebreo Yovel y en árabe Yubil) deberíamos agregar Dayehinu, Terminemos con la Ocupación.

* Profesor en  Universidad de Maryland (EE.UU.),  Universidad de Haifa, en Israel, en Centro Interdisciplinario (IDC) de Herzlyia y en el primer Programa Palestino MA de Estudios de (la/para la) Paz, en el Bethlehem Bible College. Recientemente declarado Personalidad Destacada en el ámbito de los Derechos Humanos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Fuente: Palestine/Israel journal
Traducción al Español por Maia Czarny

Información adicional:
Netanyahu tries to steer clear of submarine scandal

 
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Comentario

 
23/08/2017 / naum kliksberg
La corrupción en mayor o menor medida afecta a casi todos los paises y esta creciendo aceleradamente. Su dinamica se analiza en detalle en un libro de mi autoria que se puede leer gratuitamente online en el sitio: www.propuestaparaterminarconlacorrupcion.blogspot.com

07/08/2017 / Kurt Brainin
Por si alguien no lo hubiera entendido, cito completa la frase de Napoleón:
"Las bayonetas sirven para muchas cosas, salvo para sentarse sobre ellas".
Y, por si también hubiera confusión al respecto, los árabes palestinos no son unos continuadores de Hitler que sólo sueñan con matar judíos. Son los que vivían allí antes de nuestras alyas y de la creación de Israel. Es algo que cualquier solución racional del problema no puede dejar de tener en cuenta.


06/08/2017 / natalio daitch
Como se puede perder el norte?.La brùjula.Evidentemente muchos de nuestros hermanos necesitan ubicaciòn.Gastar el valioso tiempo haciendo el juego a los àrabes palestinos, que lo ùnico que desean es desmantelar Israel en comodas cuotas.
Lamentable.La entrega de tierras y cesiòn de derechos no traerà la paz a Israel, Gaza es el ejemplo y el espejo donde mirar lo que nos espera.







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