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 EDITORIAL
08/06/2017
Comunicado de J-AMLAT ARGENTINA (Judíos Latinoamericanos Progresistas por la Paz)
A 50 años de la Guerra de los Seis días y de la ocupación de los territorios de Cisjordania

En vista del cumplimiento del 50° aniversario de la Guerra de los Seis Días, y también de la consecuente ocupación de los territorios de población árabe palestina de Cisjordania (de 1948 a 1967 en manos de Jordania), J-AmLat Argentina, agrupación identificada con el Estado de Israel y con la defensa de su existencia, declara…

Que basándonos en nuestra herencia cultural judía de principios primordialmente humanistas, entendemos que la continuación de la ocupación de territorios, con una población que posee su propia identidad nacional, religiosa y cultural y que aspira a su autonomía soberana, violenta y contradice los principios fundamentales del judaísmo, distorsiona sus valores éticos y pone en serio riesgo la vigencia de la democracia israelí.
Como judíos comprometidos con el destino y defensa de la existencia de Israel, consideramos que nos corresponde el derecho de manifestar nuestra posición. El conflicto árabe-israelí ha tenido derivaciones directas sobre nuestro país, la Argentina y su colectividad judía. Los atentados a la Embajada de Israel y a la Amia son un claro ejemplo de ello y nos preocupa que la continuidad del conflicto tenga derivaciones adicionales, tanto en la Argentina como para el pueblo judío, en Israel y en el mundo.
A partir de los acuerdos de Oslo del año 1992, se abrió una esperanza para que ambos pueblos, el israelí y el palestino, encuentren un destino de paz y de convivencia pacífica bajo la fórmula de “Dos Estados para Dos Pueblos”, teniendo como base la vía de las negociaciones y concesiones mutuas, para posibilitar un acuerdo definitivo con una consensuada delimitación territorial que redundará en un futuro posible de paz y cooperación que beneficiará a ambos pueblos.
El asesinato de Itzjak Rabin a manos de un fanático judío, la frustración de las negociaciones posteriores por responsabilidad política de ambas partes en distintas etapas del proceso, sumieron a las mismas en una espiral de violencia donde organizaciones fundamentalistas del campo palestino, fomentaron el fracaso de las negociaciones y desencadenaron terribles y demenciales atentados terroristas.
También las acciones de fanáticos del campo israelí que, bajo el falaz escudo de la represalia, pretendieron hacer prevalecer las acciones violentas por sobre cualquier modo de diálogo y acercamiento, promoviendo la exteriorización de las posturas más radicalizadas y extremas en ambas sociedades.
Como consecuencia de tantas décadas de conflicto y el sometimiento a una amenaza constante, se ha ido produciendo una radicalización de las posturas beligerantes de la sociedad israelí, abocada en poner énfasis en el escepticismo. La continuación del statu quo y la ilusión de que la superioridad militar puede mantener esta situación indefinidamente, la negación de la existencia de derechos de la población árabe palestina, sumado a ciertas prácticas degradantes de la dignidad humana generadas por la ocupación, van corroyendo los cimientos en los que se fundó el Estado de Israel, que en su Carta de Independencia declara que la nueva nación estará basada en los principios de libertad, justicia y paz, asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o género; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura.
A contramano de tales valores fundantes del Estado de Israel han ido creciendo y logrando un importante peso político los sectores más duros del campo nacionalista-religioso. Es así como los colonos y los fanáticos siguen trabajando por lograr el “Gran Israel”, que remite a tiempos bíblicos y desconocen la realidad contemporánea tanto en la cuestión poblacional como del Derecho Internacional. Todo esto en contradicción y violación de los acuerdos de Ginebra y la ONU, que prohíben expulsar población local y colonizar civilmente estas tierras.
Aspiran a convertir al Estado en una entidad nacional-religiosa, un estado teocrático. En esta literal fantasía no hay cabida para el pueblo palestino. Tampoco para quienes sigan aspirando a un Israel moderno, democrático, secular y progresista, ni para los anhelantes de la paz definitiva, a riesgo de ser catalogados de traidores y antinacionales.
Para materializarlo siguen fomentando y sosteniendo la necesidad de un repoblamiento judío en todo el territorio de Cisjordania e incluso reocupar Gaza, negando toda posibilidad de autodeterminación al pueblo árabe palestino, lo cual implica además una deslegitimación del Estado de Israel frente a la opinión pública mundial por la continuación de esta política en infracción a la normativa internacional en tanto Estado que se precia de ser de derecho.
Ante esta situación se plantean dos alternativas altamente inviables y peligrosas para la paz y la democracia. La primera, propiciada por los grupos ultranacionalistas y religiosos de Israel, es la de la anexión definitiva de Cisjordania, la cual requeriría el desconocimiento de los derechos políticos de la población árabe de ese territorio para poder mantener el carácter de Israel como Estado del pueblo judío, porque, si se otorgaran los mismos derechos políticos por igual a toda la población, incluida la palestina, por cuestiones demográficas se perdería tal carácter judío. Por lo tanto el mismo dejaría de ser un Estado democrático, y se convertiría en un Estado de Apartheid con ciudadanos de primera y de segunda categoría.
La segunda alternativa, si prevaleciese el carácter democrático del Estado, el mismo terminaría por convertirse en un Estado binacional -con igualdad de derechos-, lo cual significaría en los hechos el final de Israel como ente estatal nacional judío. Este camino es rechazado por la amplia mayoría de ambas poblaciones, transformándolo en una salida inviable.
En vista de estas dos alternativas anteriores, el camino único, real y justo que pueda traer la paz a la región, es la negociación directa entre el liderazgo de ambos pueblos y el establecimiento de un Estado Palestino que conviva con el Estado de Israel, con fronteras seguras y mutuamente reconocidas bajo la fórmula de dos Estados para dos Pueblos.
Es evidente que el mejor camino es éste, el de la paz, el entendimiento con reconocimiento del otro. La única solución es el diálogo franco y racional entre ambos pueblos, sin exclusiones.
Israel, como Estado soberano, sólo será y albergará a una nación libre cuando la ocupación, la colonización, los asentamientos y las políticas de discriminación terminen, y un Estado Palestino a su lado pueda convertirse en un país soberano, haciendo cesar un conflicto de generaciones teñido de sangre y sufrimiento.
Llamamos al gobierno de Israel, país con cuyo devenir y destino nos identificamos, defendiendo el derecho a su existencia y autodefensa, a trabajar lado a lado con la Autoridad Palestina, para establecer inmediatas negociaciones en aras de un acuerdo de paz que tenga como marco una solución global y definitiva al conflicto árabe-israelí, condición imprescindible para resguardar la existencia del Estado de Israel tanto en su carácter democrático como en su carácter de Estado nacional del Pueblo Judío, para el bienestar de todos sus habitantes.
Buenos Aires, 4 de Junio de 2017.

Invitamos a todos quienes deseen adherirse a la presente declaración, enviar un comentario indicando su nombre y su email

 
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Comentario

 
12/09/2017 / Conrado De Lucia
Gracias por comprometerse por la paz y por el respeto mutuo entre judíos y palestinos.

11/06/2017 / LEON STARK
Que el conflicto y la "ocupacion" de la llamada Cisjordania haya tenido repercusiones de una manera u otra en el mundo entero no cabe duda alguna.Referente a los casos mencionados de Argentina,todos sabemos que los ejecutantes directos y/o intelectuales NO fueron Argentinos aunque previo a dichos insucesos,estamos hablando de uno de los paises mas Nazi -Facistas que existen sobre la tierra.El estado neutral que a posteriori de la 2da.guerra mundial abrazo y dio bienvenida a toda la lacra del Nazismo derrotado.


11/06/2017 / sergio musikant
Estiamdos amigos, comparto los conceptos en genral de la presente nota
desde mi visión de esos aconteciminetos belistos,, ya que tuve una participación militar en la frontera norte de israel(golan) cómo soldado de la fuerza de infantería, y entiendo que fué un mal camino el que fueron tomando las distintos gobiernos israelíes , distinto a lo proponía el gral. Izjak Rabín ., sergio musikant-cel-15-30342399


10/06/2017 / Bernardo Mogilevich
El desconocimiento de la realidad regional, la desinformación generalizada sobre el conflicto, y las acciones de grupos terroristas que no solo azotan Medio Oriente, y que encuentran su génesis en un periodismo cómplice con la perpetuación del enfrentamiento que además, alimenta el odio antisemita y pone en circulación la islamofobia, ambos alimentos de la intolerancia y bandera de los extremismos, impiden avanzar sobre soluciones concretas, de por sí difíciles de conseguir. Estoy de acuerdo con la solución de los dos Estados para dos Pueblos, pero temas como la seguridad, el estatus de Jersalem, y la necesaria modificación de la política educacional palestina, que siembra odio en las generaciones nuevas, son temas que deben ser resueltos definitivamente antes de aspirar a un reconocimiento recíproco de ambas naciones con fronteras seguras y con actitud de cooperación. Ese tiempo llegará, pero tal vez no son los líderes actuales, con sus políticas en manos de fanáticos religiosos unos y de fanáticos asesinos otros, los que podrán concretar finalmente esa meta. Ni la Biblia es hoy el instrumento contemporáneo idóneo para resolver temas terrenales, ni la educación en el fanatismo religioso radical puede ser bandera de quienes pretenden ser reconocidos como un Estado en el Mundo en que vivimos, mucho menos si vemos como vemos que exportan sus conflictos hacia el Mundo Occidental en formato de atentados, reivindicando derechos que niegan a sus propios pueblos.

10/06/2017 / David Kasman
Judea y Samaria ES Israel, el "estado palestino" es Jordania.
y ya es demasiado...


10/06/2017 / Cedomir Stijovic
100% de acuerdo con que la solucion es la busqueda de la paz con el dialogohonesto entre las partes.
Pero quisiera hacer un par de reflexiones.
1. Todas las guerras le fueron impuestas a Israel.
2. Es muy dificil encontrar un dirigente arabe que apruebe la existencia de Israel o al
menos que se anime a decirlo.
De cualquier manera es importante establecer y continuar con las conversaciones de paz. No hay que olvidar que estos ultimos anios la opinion publica mundial se esta volviendo contra Israel. Sobre todo el progresismo mundial se pone automaticamente del lado del aparentemente mas debil, aunque no siempre le acompane la razon. No hay que olvidar que los palestinos tienen el respaldo de 100 millones de arabes y mas de 1000 millones de musulmanes.
Cordiales saludos
Chedo


09/06/2017 / cristina chejfec
Me parece razonable.

09/06/2017 / Marcos Darío Barnatan Fonaroff
Adhiero. Gracias

09/06/2017 / Estela Schvartzman
comparto absolutamente esta postura por la paz ,el reconocimiento mutuo y la convivencia pacífica.

09/06/2017 / DIANA NAYMARK
Coincido plenamente con el planteo !

09/06/2017 / Federica Scherbosky
Adhiero al documento y me parece necesario seguir bregando por la paz y la resolución del conflicto israelí-palestino. Dos Estados para dos pueblos. Ojalá se logre algún día.




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