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 COMUNITARIAS
15/12/2016
Nació el “Pacto de Solidaridad entre progresistas israelíes y latinoamericanos”
Por: Darío Brenman

Se presentó en Argentina el denominado “Pacto Solidario”, que tiene como objetivo sellar un acuerdo entre judíos latinoamericanos y ciudadanos israelíes que militan en aras de la paz y la justicia en Medio Oriente sobre la base de "Dos Estados para dos pueblos", por la justicia social en sus propios países y en el mundo.

El Pacto se propone el sostenimiento de una alianza basada en el mensaje humanista y abierto del judaísmo comprometido con la justicia, y con la defensa del derecho a la existencia en paz y seguridad del Estado de Israel y de un Estado Palestino, lo que no implica apoyar automáticamente cada decisión que tomen las diferentes administraciones israelíes de turno.
Según declara el documento fundacional, “La promoción de leyes de corte religioso fundamentalista, que atentan contra las libertades democráticas de la población israelí también conducen a un choque con la opinión pública internacional, y contribuyen a una errónea identificación de los judíos y sus comunidades en el mundo, con la política del gobierno israelí y su relato oficial. Rechazamos la postura del gobierno israelí de exigir a las dirigencias comunitarias en Latinoamérica obediencia y respaldo indiscriminado a cualquiera de sus decisiones, y que obren como portavoces oficiosos de cualquier medida arbitraria, asumiéndolas como propias, comprometiendo al conjunto de la colectividad en decisiones de la política del gobierno israelí a la que no tienen acceso ni injerencia directa”.
Con el apoyo de J Street (EE.UU.) y J Call (Europa), la iniciativa se plantea como “un puente de comunicación entre personas de habla hispana y portuguesa y múltiples ONGs israelíes y palestinas que bregan por la paz y la justicia social, a pesar de la adversidad de las circunstancias locales”.
Múltiples organizaciones y personalidades de Argentina, Israel y el mundo adhirieron a la propuesta, bregando por que se constituya en un verdadero espacio de lucha y sostenimiento de una propuesta alternativa.

Acto de lanzamiento y mesa debate
Para consolidar este espacio, el día 5 de diciembre pasado se organizó en Tzavta Centro Comunitario una mesa redonda, coordinada por el educador Enrique Grinberg, en la que participaron el economista, investigador y docente universitario Ricardo Aronskind; el escritor y editor Ricardo Feierstein; Shlomo Slutzky, periodista y realizador documental; y el abogado y politólogo Gerardo Scherlis.

En la presentación, Enrique Grinberg sostuvo que: “El Estado de Israel fue durante muchos años un sueño donde muchos de nosotros no sabíamos que era  vivir sin él. Sin embargo el escritor Amoz Oz dijo alguna vez ‘que el problema de los sueños es cuando se transforman en realidad, y que esa realidad se puede transformar en una pesadilla’”.
Grinberg también destacó que: “Los judíos argentinos tenemos que ponernos a pensar qué tipo de comunidad creamos o podemos crear y cómo podemos seguir identificándonos como judíos. Estamos en un contexto donde las voces de la ‘comunidad oficial’ mantiene posturas mucho más extremistas que la derecha israelí”.

Shlomo inició su participación con una experiencia personal que le ocurrió en el 10mo aniversario del atentado a la Embajada de Israel. “Luego de la ceremonia, un grupo de personas me increpó diciéndome que lo que escribo como corresponsal en diario argentinos promueve el antisemitismo. En ese sentido, alguna vez en una reunión que tuve en este mismo lugar, también me dijeron que tenía que escribir más como un corresponsal judío. Estos hechos me hicieron pensar cuál es la verdadera relación que tiene parte de los judíos tanto en Argentina como en otras partes del mundo con Israel. Pareciera que es una mamá  a la que no se la puede criticar en público. Lo peor que puede haber es la mentira que se  plantee una realidad que no existe”.
Por último, agregó: “Si hay algo que quiero de esta reunión y de este pacto es que haya una alternativa a las informaciones que difunde la Embajada y la derecha israelí. Yo puedo defender la existencia del Estado de Israel, puedo defender aun su derecho a la autodefensa, pero no necesariamente tengo que aprobar las políticas de gobierno”.

Luego, Gerardo Scherlis señaló que: “Desde una concepción ideológica, cuando uno quiere plantear críticas al Estado de Israel es inmediatamente tachado de antisemita. En los últimos tiempos vimos muchas declaraciones a favor de los  reclamos de los palestinos. Eso siempre fue criticado por el establishment judío. Desde el lado de la izquierda, cuando uno pretende hacer cualquier razonamiento sutil o moderado matizado en favor del Estado de Israel, suele ser criticado como un argumento a favor de la derecha internacional y del imperialismo. Estas discusiones no son para nada productivas y así nos tiene girando en círculos durante décadas”.

A su turno, Ricardo Aronskid comentó una experiencia personal de cuando tenía once años y su mirada de la guerra en 1967 “y el triunfo increíble en pocos días de Israel sobre el conjunto de países árabes que lo atacó en ese momento. Fue una sensación inolvidable, donde hasta ese momento Israel estaba siempre acosado y al borde del exterminio y de pronto había salido magistralmente con un golpe militar sobre sus enemigos y habíamos ganado un tiempo para vivir”. Respecto a la situación de los palestinos, el economista señaló: “La verdad es que sobre ese tema inicialmente no sabíamos nada, eso era muy representativo de muchos argentinos judíos. Desde la asunción de Menajem Beguin las cosas no hicieron más que empeorar, no en el sentido de Israel, que cada vez estaba más fuerte como país, sino en la negación por parte de las autoridades israelíes de la existencia  de la identidad palestina”
Y agregó: “Está claro que hubo un esfuerzo importante, casi milagroso, en los acuerdos de Oslo, a comienzo de los años ‘90, que terminaron con el asesinato de Rabín por un judío israelí amante de la guerra y la ocupación. Lo que siguió a partir de ese momento fue la liquidación de todo intento de lograr la paz”.
Respecto a la comunidad judía en Argentina, Aronskid sostuvo que: “Me parece que fue deteriorándose en muchos aspectos. Uno de los más significativos en los últimos años fueron las posiciones grotescas en relación a los acuerdos con Irán y el caso Nisman. Fue el colmo de la mediocridad, chatura intelectual e incapacidad de pensamiento crítico, meros voceros de la embajada israelí. Frente a todo esto, celebro la iniciativa del Pacto por la Paz ya que nos da la posibilidad de expresar otra voz diferente y a la vez explicitar que no somos lo mismo que las voces que representan al establishment judío”.

Por último, Ricardo Feierstein se refirió a la orientación ideológica del pueblo judío en la actualidad. “Durante muchos años creí que los judíos eran un pueblo progresista, que no había judíos malos y reaccionarios. Y tal vez durante 100 años lo hayamos sido. Cuando hace una semana se produjo el triunfo de Trump en Estados Unidos, a la dirección de email de mi esposa llegaron una cantidad de correos de judías norteamericanas explicando por qué votaron por ese candidato. Allí había explicaciones del tipo ‘lo que pasa es que Obama se creía un emperador, no atiende al Parlamento, no es republicano, no es institucional, hace lo quiere… mientras que Trump es un hombre de pueblo, está cercano a nosotros y por eso lo votamos’. En ese momento me dije a mi mismo que está pasando algo que no hemos visto, es una ola de derecha que ha invadido al mundo pero específicamente al pueblo judío. Los judíos progresistas hoy son una minoría”, afirmó el escritor.
“El problema con las instituciones no es tan sencillo. Efectivamente todos los que estuvimos dentro de ellas presenciamos las discusiones acerca de si las organizaciones sionistas argentinas tenían que servir a los intereses de Israel como país aliado. Y en algún momento no tenían otros aliados que las comunidades judías del mundo”, afirmó.
Finalmente, Feierstein señaló que: “En los últimos tiempos, tanto AMIA como DAIA están controladas por los religiosos y hubo un vuelco grotesco hacia la derecha y el macrismo. No es tan sencillo convencer a los judíos de que hay otra alternativa a esas instituciones”, destacó. Y añadió: “Por eso, el Pacto por la Paz tiene que trabajar también sobre la falta de autodefinición de los judíos argentinos, porque el hecho de hacer lo que dice el gobierno de Israel y a su vez tener autoridades religiosas en las dos principales instituciones del país les resulta funcional a los judíos argentinos, ya que no tienen necesidad de pensar sobre su propia identidad. Eso me priva de pensar quién soy yo como .judeo-argentino, definirme no sólo como parte de una comunidad, sino como una identidad mestizada que es necesario definir y desarrollar”.

 
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