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 REPORTAJES
14/09/2016
Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz iraní
‘Para erradicar el Islam fudamentalista hay que contraponerlo con un Islam moderno’
Por: Darío Brenman

Shirin Ebadi es una militante histórica por los derechos humanos y la democracia, que se constituyó en 2003 en la primera iraní y la primera mujer musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz. En su paso por Buenos Aires, atendió a Nueva Sión en el marco de la 4° Reunión Extraordinaria de la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación (RIODD) cuya presidencia a nivel regional pertenece al INADI.
La entrevista se dio luego de una controvertida conferencia de prensa, donde la otra invitada, Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz en 1992, se sintiera molesta cuando una periodista le preguntó por las declaraciones del presidente Macri respecto a la cantidad de desaparecidos en Argentina: ‘Son cuestiones internas de cada país, no puedo opinar’ expresó la guatemalteca.
Las primeras palabras de Ebadi fueron: ‘Estoy dispuesta a responder cualquier tipo de pregunta, sea personal o política no debe haber limitaciones en ustedes’.

Hija de Mohammad Alí Ebadí, uno de los primeros catedráticos de Derecho Comercial de Irán, Shirin se graduó como abogada en 1968, y al año siguiente se constituyó en una de las primeras juezas de su país. En 1971 obtuvo con honores la maestría en Derecho Privado, y cuatro años más tarde  se convirtió en la primera mujer iraní en acceder a la presidencia de un tribunal.
El 1 de abril de 1979, tras una abrumadora victoria en un referéndum, el ayatolá Jomeini, proclamó la República Islámica, a la que pronto se dotó con una Constitución que reflejaba los ideales de gobierno islámico. Inmediatamente se tomaron medidas fundamentalistas, y comités revolucionarios patrullaron las calles para obligar a cumplir los códigos de comportamiento y vestido. Mientras, el régimen trataba de borrar cualquier vestigio de influencia occidental.
‘Se suponía que con esta revolución -señala Ebadi a Nueva Sión-, las mujeres tendrían un rol preponderante no solamente en ese gobierno sino también en la vida nacional. En ese momento tenía un 95% de adhesión. Las consignas de Komeini era buenas, pero en cuanto llegó al poder cambió sus palabras. Tenemos grabaciones de lo que decía en ese momento y vimos lo que hizo. A la semana que asumió me apartaron de la judicatura’.
El régimen de Komeini fue ‘la revolución de los hombres contra las mujeres. A partir de ese momento, las leyes cambiaron 180 grados. Por ejemplo, un hombre puede tener cuatro esposas a la vez y puede divorciarse sin ninguna razón justificada; la compensación que se da por la pérdida de la vida de una mujer es la mitad que la del hombre: si yo salgo con mi hermano y hay una pelea y alguien nos agrede, y los dos acabamos heridos como resultado de eso, la compensación que se le da a mi hermano por haber sufrido esta agresión es el doble de lo que se me da a mí, por ser mujer’, explica Ebadi.
Toda esta problemática se dio en un contexto de alta formación educativa de las mujeres. El 60% de ellas en Irán son universitarias, y aún así el porcentaje de mujeres desempleadas es el triple de los hombres.
Ebadi tuvo muchas dificultades para ejercer su profesión tanto en el régimen de Komeini como en los gobiernos sucesivos. Apartada de poder litigar judicialmente, armó un estudio de abogados y una ONG para luchar por los derechos civiles de la mujer. En reconocimiento a su lucha, el Comité Noruego le otorgó el Nobel por ‘sus esfuerzos por la democracia y los derechos humanos’, y en particular su ‘lucha por los derechos de mujeres y niños’.
El 12 de junio de 2009 Shirin marca un punto de inflexión en su historia. Fue cuando fraudulentamente Admadinehaj se hizo cargo de la presidencia por segunda vez. ‘El 11 de junio tenía que estar en Mallorca para una conferencia. Y me cuentan que millones de personas salieron a la calle para protestar. El Gobierno dio la orden de disparar, y ese primer día murieron más de 100 personas y luego comenzaron a detener gente, incluso hubo quienes no formaban parte de este movimiento y fueron detenidos en la vía pública’, detalla.
‘En ese momento, uno de mis colaboradores fue detenido. Admanidenaj quería saldar cuentas con todo nuestro grupo de abogados. Y luego entraron y cerraron tanto  mi despacho como nuestra ONG. Como yo no estaba en Irán para ser detenida, detuvieron a mi marido y mi hermana, y en la cárcel, bajo tortura, obligaron a mi marido a salir por televisión para decir cosas en mi contra’.
En esa ocasión, más de 20 personas murieron bajo tortura en las cárceles. Respecto a Ebadi, el mismo régimen confiscó sus propiedades y las vendieron, y cerraron sus cuentas bancarias.
A partir de ese momento comenzó el largo exilio.

Cultura Patriarcal
-El 16 de agosto pasado, una mujer que se encontraba en una playa de Cannes con sus hijos fue multada con 11 euros porque llevaba puesto un velo y burkini. ¿Qué opina?
-Lamentablemente, el tema de las burkinis  fue muy mal tratado en Francia. La policía de ese país ha sido muy violenta en la manera de querer aplicar esa norma dentro de la sociedad. Tras ese episodio hubo una denuncia judicial en Niza, donde se estipuló que  as mujeres podían ir como querían a la playa.

-¿Y respecto a las burkas (velo)?
-Esto ha sido prohibido y me parece genial que lo hayan hecho. Nadie realmente sabe quién está detrás de esa máscara. Y lo más importante, que el uso de ese elemento es algo prohibido por el islam mismo. Porque una mujer musulmana cuando quiere hacer una oración en su casa o en una mezquita no tiene permiso para llevar la burka, no puede ocultarse. O cuando se va a La Meca para una de las prácticas de adoración más importante de la religión, que es el peregrinaje, no debería llevar la burka porque esta adoración suya no va a ser aceptada o admitida.

-¿Igualmente esto no tiene que ver más con una cultura patriarcal que se da tanto en Oriente como en Occidente?
-Es correcta esa pregunta. El origen de esto tiene que ver con una cultura patriarcal. En algunos países islámicos como Irán, obligan a las mujeres a llevar el pañuelo y las mujeres no quieren hacerlo. En Europa obligan a las mujeres a quitar el pañuelo y ellas se niegan.
Cuando vivía en Irán tenía que llevar el pañuelo, porque había una ley que nos obligaba. Sin embargo, en otros países islámicos, como Indonesia, Malasia, Túnez y en Egipto, en Jordania, en Turquía, nadie me ha dicho nada al respecto. La opresión gubernamental debiéramos separarla de la religión. El gobierno iraní, como el de Arabia Saudita, dice: ‘El islam es aquello que nosotros decimos que es’ y el problema tiene que ver con esta afirmación.
Una vez estuve en Liberia, un país africano, y toda la población era cristiana. A más de la mitad de las mujeres del país se les mutila los genitales. Le pregunté a la presidenta del país por qué no hacía nada para frenarlo. Me dijo que desgraciadamente muchas aceptan que se le practique eso y la razón es que los hombres no quieren casarse con una mujer que no haya pasado por esa operación. Muchas veces me pregunto por qué ninguna mujer ha sido Papa. ¿Yo que soy musulmana, por qué siempre tengo que rezar detrás de un hombre que lidera la oración? Cada una de estas son interpretaciones equivocadas del mundo en que vivimos.

Islam y Terrorismo
-¿Cree que a partir de los atentados terroristas en Occidente se ha naturalizado el racismo contra árabes y musulmanes en las naciones del primer mundo?
-Inicialmente me gustaría hablar sobre el origen de los talibanes. Cuando teníamos a la Unión Soviética, que habían intervenido en Afganistán, se creó una doctrina en Estados Unidos que decía que se puede frenar el auge del comunismo con el islam. Y el dinero de Estados Unidos a través de Arabia Saudita y Afganistán llegó a manos de los talibanes, que comenzaron a crear escuelas para formar un ejército irregular. Cuando desapareció la Unión Soviética, estos grupos quedaron a la deriva, Estados Unidos hizo como que estos grupos nunca existieron. Fue un error político impresionante. Cuando el 11 de septiembre, 4.000 personas murieron a partir del atentado a las Torres Gemelas, Estados Unidos bombardeó Afganistán y mató a talibanes en forma cotidiana. Eso no alcanzó para limitar futuros actos terroristas. Al contrario, el ejército islámico que hoy conocemos proviene de los talibanes. Por eso pienso que la solución nunca fue esa. Para erradicar el islam fundamentalista hay que contraponerlo con un islam moderno que tiene varios intelectuales, sobre todo en los Estados Unidos.

-A su criterio: ¿Cómo se resuelve esta guerra que se desató contra el terrorismo?
-Destruyendo la raíz misma del terrorismo, que está en la ignorancia y en la discriminación. Tenemos que hacer lo posible para luchar contra estas dos cosas. Por ejemplo, el mundo durante muchos años estuvo sistemáticamente matando o eliminando a los talibanes. Me pregunto, ¿acaso el número de talibanes ha disminuido? Por eso, creo que hay que pensar en una manera institucionalizada para luchar contra el terrorismo. Siempre digo que en lugar de tirar bombas encima del ejército islámico deberíamos bombardearles con libros, porque la raíz de esta violencia está en la ignorancia y en la falta de conocimiento. Si no, ¿cómo explicar que jóvenes europeos vayan como voluntarios para alistarse en el ejército islámico?

Argentina, AMIA y Ni una Menos
-¿Está al tanto del Memorándum con Irán con relación al atentado contra la Amia?
-No profundicé sobre este tema, por eso no puedo opinar con mucha autoridad. Lo único que puedo afirmar es que muchos funcionarios iraníes durante los últimos años fueron acusados de haber cometido delitos. Y el gobierno iraní fue juzgado en ausencia en varios casos fuera del país y se ha comprobado que ha sido culpable. Uno de los más famosos fue el juicio de Mykonos, que fue celebrado en Berlín, donde se acusaba al régimen iraní de asesinar a opositores políticos. En el juicio se comprobó que estuvo involucrado el embajador de Irán. No es poco probable que el gobierno iraní sea culpable de los atentados perpetrados en la Argentina.

-¿Está al tanto del fenómeno ‘Ni una menos’ aquí en la Argentina? ¿Cómo ve que las mujeres se organicen en contra de la violencia machista y los feminicidios?
-Sí, estoy al tanto. Y me parece que está bien que se hagan campañas de ese tipo, pero luchar contra la violencia de género, requiere otros instrumentos. Uno de ellos son las casas para las mujeres víctimas de agresiones verbales o corporales. Cualquier país debería tener la cantidad suficiente para albergarlas. No debe haber un paso previo de orden judicial para que una mujer pueda acceder a estos lugares. Me refiero a que el sólo hecho de denunciar a la policía y con la intervención de asistentes sociales y psicólogos debería alcanzar para poder entrar a esos hogares. Es una manera de prevenir que se la siga acosando. Después, vendrá la instancia judicial.

Refugiados  y Exilio
-¿Cómo evalúa la crisis de los refugiados en Europa?
-Desde los gobiernos y los medios de comunicación se muestra que los inmigrantes y los refugiados realmente pueden ser una amenaza para el bienestar de una sociedad. ¿Esto es real? ¿O pueden llegar a ser una verdadera oportunidad para una expansión económica? La respuesta es que depende mucho del gobierno que recibe a estas personas y la sociedad que les da cobijo. Si ustedes atraen a los inmigrantes y a los refugiados, les enseñan su lengua, cultura y una profesión que los pueda ayudar a avanzar y a desarrollarse, sin lugar a dudas va a ser una gran oportunidad para la expansión económica de su propio país. Pero si deciden cerrar los ojos, aislarlos y arrinconar este grupo dándoles trabajos sucios que ustedes no quieren hacer, años más tarde estas personas pueden volverse en su contra.

-Usted es una persona que además de no poder volver a su país, vive amenazada de muerte y con custodia permanente…
-Si alguna vez usted viaja a Ginebra, frente a las oficinas del Alto Comisionado de los Refugiados hay una estatua muy interesante. Es una silla de madera normal, pero una de las patas está rota. Una silla que no tiene una pata cojea, ¿no? Esta construcción muestra la situación de los refugiados que no pueden volver a su país. No tienen seguridad, están en constante movimiento. Otra estatua que está en Marsella muestra cómo vive una persona que está en el exilio, es muy impactante: es una estatua a la que le faltan miembros de su cuerpo. Un refugiado siente que su cuerpo está de esa manera.

 
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14/09/2016 / Norberto Rosenfeld
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